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VISITAS A PIE DE VIÑA- Miguel Martínez. Bodegas Ojuel.

Hoy comenzamos con nuestra primera visita bien llamada por nuestro socio Carlos Olabuenaga, Visitas a Pie de Viña

Llegamos al pueblo de Sojuela a las 10:00 para encontrarnos con Miguel y con Mila su madre. Pronto ya estábamos viendo el trabajo de Miguel con las Colgaderas para su excelente vino Supurao. Un vino que se escribe con mayúsculas porque fue el primer vino dulce adscrito a la calificación de Rioja dentro del Consejo Regulador. Un paso que según nos cuenta Miguel, no fue fácil ya que la burocracia riojana en estos menesteres es cuando menos espesa y de difícil recorrido. Pero ahí lo tenemos, un vino lleno de matices, dulce, pero nada empalagoso, cautivador como muchas de las cositas buenas que Miguel irá sacando de su bodega.

 Con un paisaje cubierto de nubes nos dirigimos hacia las viñas que Miguel quiere que conozcamos. La primera es un testimonio de la viticultura heroica de aquellos tiempos en los que los peores suelos eran destinados a la producción de uva. La Espina que da nombre al vino, crece a 750 metros y sobrevive de milagro en pleno monte, gracias a los cuidados de nuestro amigo Miguel. Una viña donde la Garnacha y una pequeña proporción de viura producen escasamente 900 botellas de pura magia.

En nuestra visita descubrimos también Cerro Sojón, otra de las joyas de la bodega con una proporción muy interesante de Mazuelo y Maturana de la que se elaboran cerca de 1000 botellas. Esta viña representa de forma apreciable la historia de la familia con tres generaciones que han influido en el transcurrir de los años.

Y terminamos la visita al viñedo con Fuente de León, la viña donde crece la garnacha blanca viejísima con la que apenas se consiguen 600 botellas. Una viña cara norte que da un vino aromático y muy fresco con un paso en boca excelente después del gran trabajo de Miguel al dejar que el mosto se desarrolle con un 30% de pieles en una suerte de vino macerado que sin serlo aporta una textura muy sápida y envolvente.

Acabamos en la bodega con una buena cata, un buen fuego y el cariño de la familia Martinez “Ojuel”, como no podía ser de otra manera.