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cosecheros del siglo XXI

Cosecheros del siglo XXI

Roberto Oliván y Arturo de Miguel: 'Palabra de Rioja', quinta entrega | Dos cosecheros, Tentenublo Wines y Artuke, amigos y compañeros de estudios, colocan sus vinos entre los mejores de Rioja.

España es ese extraño país que, pese a tener una extraordinaria historia riquísima en tradiciones, tiene por costumbre renunciar a parte de ellas y buscar fuera lo que ya tiene dentro. Es el caso del mundo del vino y un ejemplo es el concepto de 'cosechero' que, como bien recuerda Arturo de Miguel, Artuke Viticultores en Baños de Ebro, llevó a su padre a eliminar la referencia de sus etiquetas: «Ser cosechero era peyorativo, mi padre lo ha sido durante toda su vida, pero, por aquel entonces, te mandaban directamente a una esquina».

En el siglo XXI las cosas van cambiando y tanto Arturo de Miguel como Roberto Oliván, Tentenublo Wines (Viñaspre-Lanciego) exhiben con orgullo un término local y equiparable al respetado 'vigneron' francés: «Yo pienso que el cosechero, una vez que consigues vender toda la producción de tus viñedos, es la única persona de la viticultura que puede ser un tío libre porque ha cerrado el círculo: cultiva, elabora y vende sus vinos», sostiene Roberto Oliván.

Artuke y Tentenublo Wines protagonizan la quinta entrega de 'Palabra de Rioja', la serie producida por TVR y larioja.com sobre el escenario teatral de la Sala Negra, donde los protagonistas conversan con complicidad y sin trabas sobre sus vidas y sus proyectos. Roberto Oliván y Arturo de Miguel, amigos y compañeros de estudios de Enología en la Universidad de La Rioja, recuerdan cómo aquellas enseñanzas académicas pronto chocaron con la realidad, con la tradición elaboradora de una pequeña bodega familiar en Baños de Ebro y con la de cultivo de una familia de Viñaspre: «Después de unos años te das cuenta de que hemos vuelto atrás y ahora hacemos casi más caso a nuestros padres que a lo que aprendimos en la universidad», explica Arturo de Miguel.

«Si hoy estamos cien cosecheros, ojalá en diez años hubiera trescientos en Rioja» arturo de miguel | artuke (baños de ebro)

Las generaciones

Pero el entendimiento generacional no es sencillo: «Yo he tenido la suerte de que me han dejado probar y hacer lo que quisiera, pero está claro que hay veces que no entienden lo que haces», señala Oliván. «Recuerdo la primera vez que vino gente a casa del extranjero, unos japoneses, y querían conocer a mi padre... Cuando se fueron me dijo, pero si tú sólo haces vino..., para qué viene esta gente desde tan lejos».

Artuke y Tentenublo elaboran hoy algunos de los vinos más prestigiosos de Rioja, desde un pequeño pueblo como Baños de Ebro y una aldea como Viñaspre. Sus botellas pueden encontrarse en restaurantes de todo el mundo: «Reniegan cuando te ven hacer las cosas de otra forma, pero cuando alguien les dice en el bar que han visto una botella tuya en no sé que viaje se sienten orgullosos: va a ser que el hijo sabe», indica entre risas Arturo de Miguel.

Vidas paralelas en parte las de los dos protagonistas, aunque no plenamente coincidentes: Arturo, junto con su hermano Kike, trabajan en la bodega desde niños. Sus padres pasaron de granelistas a elaborar con marca propia en 1991, pero fue a partir del año 2010 cuando los hermanos, la nueva generación, puso una nueva velocidad con el lanzamiento de nuevos vinos seleccionados de sus propios viñedos. Roberto comenzó sin bodega, únicamente con el viñedo familiar, para elaborar primero 3.000 botellas, 5.000, 10.000... hasta las 50.000 actuales de las diez hectáreas familiares. Hoy se siente libre para hacer vinos libres: «Mi bodega la ha pagado el vino y, de hecho, cada depósito, aunque todos negros, tienen colores diferentes».

«Si tú solo haces vino, cómo viene esta gente de tan lejos..., me dijo mi padre tras la visita de unos japoneses» roberto oliván | tentenublo wines (lanciego)

El futuro

Están orgullosos de controlar todo el proceso, aunque no es fácil: «Lo que más cuesta es vender, viajar... 'Pero tú eres tonto, con todo el trabajo que hay que hacer ahora...', me ha soltado esta mañana mi padre cuando le he dicho que tenía que ir a Londres a ver al importador», bromea Arturo. «Viajar cuesta, pero también te permite probar lo que están haciendo otros por el mundo y eso te hace volver enchufado», apostilla Roberto Oliván.

La conversación, fluida y divertida, concluye con una reflexión sobre el futuro de Rioja: «Si hoy estamos cien cosecheros, ojalá que en diez años haya trescientos», apunta Arturo. «Pienso lo mismo -incide Roberto-, toda esa diversidad haría que, entonces sí, Rioja fuera la tierra de los mil vinos».

Emulando a Francisco Arrabal en aquel histórico y surrealista programa de Sánchez Dragó sobre el apocalipsis en RTVE-«el milenarismo va a llegar»-, los protagonistas de 'Palabra de Rioja' aventuran que «el 'cosecherismo'», también, «va a llegar»: «Hay gente preparada y estamos en un momento chulo; no debemos dejar pasar esta oportunidad», sentencia Arturo de Miguel.

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